Catering: mucho más que elegir un menú
El servicio gastronómico es una de las cuatro patas fundamentales de cualquier evento – y suele ser también la más esperada y recordada por los invitados –. Pero no se trata solo de qué se sirve, sino de cómo, cuándo y en qué contexto: esto, en conjunto, es clave para que la experiencia sea completa.
CALIDAD ANTES QUE SOFISTICACIÓN
No hace falta optar por platos extremadamente refinados ni combinaciones extravagantes. De hecho, si todo es 100% fuera de lo “común”, la respuesta de los invitados puede no ser la que esperabas.
Lo que sí es fundamental al momento de pensar en este servicio es: que la calidad de los productos sea más que buena; que las porciones sean adecuadas, para que puedan disfrutar de todos los pasos que se dispongan; y que la presentación esté cuidada – porque, como sabemos, primero entra por los ojos –.
Realmente, un menú simple pero bien ejecutado tiene mejores devoluciones que propuestas complejas mal resueltas.
El servicio de catering es una pieza clave dentro de la organización de un evento y funciona mejor cuando se piensa de forma integral, en diálogo con el estilo de la celebración, el cronograma y la experiencia que se busca generar. Cuando cada decisión gastronómica se integra al conjunto, el resultado se percibe natural.
VARIABLES QUE GUÍAN LA ELECCIÓN
Antes de definir el catering, es importante considerar qué tipo de evento se celebra – una boda no despierta las mismas ideas ni busca transmitir las mismas sensaciones que un cumpleaños de 40 o un bautismo – y, por
consiguiente, determinar el grado de formalidad deseado – ¿buscamos un servicio que se asemeje a un banquete, a un cóctel o nos inclinamos por un estilo buffet? –.
Otras variables que pocos analizan son el lugar donde se llevará a cabo el evento y la estación del año: ambas respuestas serán clave para orientarnos hacia un resultado orgánico y coherente. Sumado a esto, la cantidad de invitados también incide en la decisión final.
Cada uno de estos factores influye directamente en el formato gastronómico, el tipo de servicio que se prestará y, por supuesto, el menú: por ello se deben pensar en conjunto.
EL ROL DEL TIMING EN EL SERVICIO GASTRONÓMICO
El cronograma vuelve a aparecer como aliado.
Si hay tandas de baile, actividades o ciertos momentos especiales, los tiempos de comida deben adaptarse para no interrumpir la experiencia. Sin embargo, hay empresas que sostienen que la dirección del timing la deben llevar el maître y el chef porque son quienes manejan los tiempos de producción. Yo soy de las que creen en el equilibrio entre ambas ideas: un buen catering no se impone, acompaña el ritmo del evento y se integra al cronograma general; pero no por ello los vamos a pasar por encima.
Un buen catering no se destaca solo por el menú, sino por cómo acompaña el ritmo y la identidad de cada evento.
Hoy existen propuestas muy variadas: estaciones con posibilidad de autoservicio, el clásico emplatado a la mesa, el estilo finger food, incluso menús temáticos. Contar con un catering flexible permite adaptar el servicio al perfil de los invitados.
Si querés que la comida sea un punto fuerte y no una preocupación, puedo ayudarte a elegir y coordinar el catering ideal para tu evento, integrándolo de manera coherente al resto de la planificación. Escribime y lo planificamos juntos.